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jueves, 3 de febrero de 2011

LA INMIGRACION HAITIANA. INTRODUCCIÓN



La inmigración haitiana y su descendencia en Cuba tiene una particular manifestación.

Antes de llegar Cristóbal Colòn a la isla ya habìa en ella población procedente de Haití, región llamada asì por los aborígenes que, en la lengua arawak, significa “tierra de altas montañas”.

Otro éxodo de tierra haitiana hacia la cubana tuvo su origen por los acontecimientos que condujeron a la revolución haitiana, el triunfo de los rebeldes esclavos y la constituciòn de la repùblica negra el primero de enero de 1804. Los colonos franceses huyeron y consigo arrastraron a parte de sus dotaciones de esclavos, a mulatos libres y otros que no congeniaron con el nuevo orden social. Conformaron la emigración franco-haitiana hacia Cuba de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Pero el màs grande arribo de haitianos lo ocasionò la inversión en la industria azucarera cubana por las compañìas transnacionales norteamericanas, en las primeras décadas del siglo XX, y la demanda de mano de obra barata. La Primera Guerra Mundial incentivò el trasiego de los antillanos reclutados como braceros y en condiciones de semiesclavitud.

Anverso y reverso de la Carta de Nacionalidad extendida a
los inmigrantes haitianos.

Los vaivenes en el precio del azúcar en el mercado, la crisis económica mundial y el factor de oposición interna de los trabajadores cubanos hacia la inmigración laboral extranjera, concitarìan el panorama de rechazo y los decretos-leyes y demàs instrumentos gubernalmentales que provocaron la interrupciòn de la llegada masiva de estos inmigrantes luego del año 1931, la repatriación forzosa y salida de miles de antillanos, en especial de haitianos y jamaicanos.


Transcurrido los años seguirían, en menor medida, otros tránsitos y arribos de haitianos a Cuba -incluidos los perseguidos políticos y de otra naturaleza escapados del régimen de terror que implantó Francoise Duvalier en Haití-, con lo cual se iría conformando una masa de residentes haitianos y sus descendientes en las más precarias condiciones de vida y de presión social, condicionante de la percepción y del trato otorgado a los antillanos y a sus "pichones".

La Revolución triunfante del Primero de enero del 1959 vino a detener circunstancialmente esta emigración y -cambiar radicalmente- el panorama del haitiano y sus descendientes en Cuba, conjuntamente con las transformaciones políticas, económicas y sociales que propició la llegada al poder del movimiento revolucionario encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Los haitianos y sus descendientes han recibido los mismos derechos y participan en el cumplimiento de las responsabilidades igual que el resto de los cubanos.

Son protagonistas en la historia y la cultura de la nación cubana, y al igual que el resto del pueblo, están librando las batallas actuales de la isla por la defensa y el triunfo definitivo de la justicia y de la razón.

HAITIANOS LONGEVOS(3-10-2005)



La República de Cuba está considerada como una de las más envejecidas en Latinoamérica, con más de un 14 por ciento de su población mayor de los 60 años.

Su pirámide poblacional así lo demuestra y ello preocupa a los especialistas en el país.

Pero, por otro lado, esta situación es una demostración del serio esfuerzo de la nación por la protección y desarrollo de sus ciudadanos desde el punto de vista económico, político y social. Desde 1959 en que triunfo la Revolución se ha legislado y actuado prácticamente en este sentido.

El sistema de salud y de asistencia médica garantiza desde la niñez el disfrute de una vida sana, capaz llegar no solo a adulto sino a una vejez con óptima calidad de vida.

La esperanza de vida al nacer -76 años- abarca a un número cada vez mayor de adultos que, no sólo alcanzan los cien años, sino que hasta sobrepasan esa edad.
Incluso, cada vez es más creciente el número de ciudadanos inscriptos en el Club de los 120 años, realizando las acciones que le ayuden en ese propósito. A ello contribuyen los nuevos conceptos gerontológicos y los programas de atención al adulto mayor instaurados en toda la nación desde 1974.

Sobrepasan los dos dígitos el número de ciudadanos que en Cuba superan los cien años. En esas cifras hay una cantidad considerable de haitianos residentes en el país.

Tanto los unos como los otros reciben esmerada atención con la participación activa de la familia, la comunidad y las organizaciones políticas y no gubernamentales.

En los últimos años hemos tenido la oportunidad de conocer a los siguientes haitianos centenarios:

Fecha de
Nombre nacimiento Edad Provincia
ARSENIO DAMA 1897 107 años Camaguey
ALBERTO YOIP 12-51886 118 años Ciudad de la Habana

NEMESIO FLORES DELVA 1904 100 años (fallecido) Camaguey


Foto tomada el 3 de enero del 2003, durante el homenaje al centenario de Nemesio, alias Ti Cluk, en el central Càndido Gonzàlez (antiguo Santa Marta). Le acompaña Sibelys Celidor Garcìa, descendiente de haitianos e investigadora sobre la cultura haitiana.

ELVIRA CELIA 25-5-1904 100 años Camaguey

Elvira reside en el Reparto 21 de Octubre del Central Càndido Gonzàlez, en Santa Cruz del Sur, provincia de Camaguey.

ALBERTO GOY 13-5-1882 122 años Ciudad de la Habana
MARIE RIBET DENIS 10-12-1892 112 años Ciudad de la Habana
JOSE MARTINEZ 4-10-1901 102 años (fallecido 10-10-2003) Camaguey
MANUEL ALVAREZ 15-9-1890 114 años Camaguey
EUGENIO MARTINEZ 27-6-1902 102 años Camaguey
VENANCIO LUIS HAITI 1903 101 años Las Tunas
TEOFILO TREFILO FEDERICO8-2-1900 104 años Camaguey

ANA LUISA CARIDAD
ANTONIA CRAIGH DESRRUSEAUX 22-12-1901 103 años Santiago de Cuba

BENITO MARTINEZ ABOGAN 19-6-1880 124 años Ciego de Avila

HAITIANOS ABORÍGENES EN CUBA (28-9-2005)


Haitianos” llegaron a Cuba desde las primeras migraciones de aborígenes antes del arribo de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.

Efectivamente, los primeros pobladores de Cuba los indios guanajatebeyes, taínos y siboneyes llegaron a ella procedentes de Sudamérica, utilizando como puente a las Antillas, o provenientes de la Florida, en América del Norte. Se dice que a la llegada de los españoles habìa unos 112 000 aborìgenes habitando en ella.

Una de las islas de la Antillas era denominada Haití, que en lengua aborigen de los taìnos y arawak significaba “tierras de altas montañas”.

Contra la explotación y el exterminio de los españoles se rebelaron los aborígenes, sobre todo los aguerridos caribeños. Uno de ellos, oriundo de Haití, se trasladó a Cuba para encausar la lucha contra los invasores: el cacique Hatuey.

Hatuey devino en el precedente histórico de la afluencia y protagonismo de los haitianos en Cuba, en ejemplo de los valores de lucha y dignidad revolucionarias, en un mártir de la lucha contra la invasión extranjera.

Guamá, otro invicto aborígen, luchó contra los invasores desde 1522 hasta 1533 en las montañas de Baracoa, en el oriente cubano.

PROTAGONISMO DEL HAITIANO EN CUBA (28-9-2005)

)Por coincidencias históricas, las revoluciones de Haití y de Cuba triunfaron un primero de enero: la haitiana en 1804, la cubana en 1959.

Ambas sentaron un precedente en el hemisferio occidental: la haitiana, la primera revolución triunfante de esclavos negros, la cubana, la primera en convertir en libre su territorio en América Latina e iniciar la construcción de una sociedad socialista.

La presencia del haitiano en Cuba no ha sido todo lo pasiva que regularmente se tiende a pensar. Ha tenido, y tiene, un papel activo dentro de la formación de la nación cubana y su ulterior desarrollo.

La idiosincrasia, las creencias y conductas sociales, económicas, religiosas, culturales, artísticas, hábitos alimentarios, remedios para la salud y otras del haitiano se han engarzado en el entramado de esta nación antillana.

Numerosos hijos de aquel país y sus descendientes ofrendaron sus vidas en las gestas libertarias cubanas o alcanzaron lugares cimeros en la Guerra de Independencia, así como en los posteriores años de lucha contra regímenes dictatoriales.

Un ejemplo de esta afirmación lo es también Emilio Bárcena Pier, descendiente de haitiano, que se incorporó a la lucha guerrillera contra la tiranía de Batista y, junto con el Ejército Rebelde creado por la vanguardia que asaltó al cuartel Moncada, luchó bravamente. El perteneció a las tropas del querido y legendario comandante Ernesto Che Guevara, hasta caer heroicamente en combate.

Sangre de sus descendientes se derramó también, junto con la cubana, en las acciones internacionalistas en África y en otras regiones, en aras de la libertad de aquellos pueblos. Las filas de combatientes cubanos del Che en el Congo, en el año 1965, contaron con un haitiano (Adrien Sansaricq) y no pocos descendientes de esta etnia.

Y así fue cuando Cuba ayudó al pueblo angolano a defender su libertad de los intentos coloniales sudafricanos, o en muchos otros lugares combatiendo al enemigo colonialista e imperialista, o brindando el apoyo a la educación, a la salud, a las construcciones, al desarrollo económico de naciones hermanas del llamado Tercer Mundo.

Al igual que el resto del pueblo, están librando las batallas actuales de Cuba por la defensa y e triunfo definitivo de la justicia y de la razón.

INMIGRACION HAITIANA EN CUBA. SIGLO XX Y... (28-9-2005)



Transcurridos los años seguirían, en menor medida, otros tránsitos y arribos de haitianos a Cuba -incluidos los perseguidos políticos y de otra naturaleza escapados del régimen de terror que implantó Francoise Duvalier en Haití-, con lo cual se iría conformando una masa de residentes haitianos y sus
descendientes en las más precarias condiciones de vida y de presión social, condicionante de la percepción y del trato otorgado a los antillanos y a sus "pichones".

La situación de esta etnia la ubicaba en el escalón social más bajo, sujeta a los disímiles prejuicios por su condición económica, por el color de su piel, por el no dominio completo del español y por otros factores vinculados a las zonas donde se radicaron (oriente y sur del país, fundamentalmente, en áreas cañeras, cafetaleras y otras).

La Revolución triunfante del Primero de enero del 1959 vino a detener circunstancialmente esta emigración y -cambiar radicalmente- el panorama del haitiano y sus descendientes en Cuba, conjuntamente con las transformaciones políticas, económicas y sociales que propició la llegada al poder del movimiento revolucionario encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Los haitianos y sus descendientes han recibido los mismos derechos y participan en el cumplimiento de las responsabilidades igual que el resto de los cubanos.

Han accedido a la educación y se han formado en numerosas profesiones y especialidades; han tenido la protección a su salud y a sus vidas; han recibido la oportunidad a un trabajo decoroso, a obtener sus honrados ingresos; han participado en las elecciones y han resultado elegidos; se han destacado en el deporte, en las ciencias, en la cultura y las artes, en la economía, en la defensa y en múltiples esferas.

La Revolución hizo hombres libres e iguales a todos los trabajadores del país, a los 26 000 braceros de origen antillano (jamaicanos, haitianos y otros), que durante años laboraron en cañaverales y cafetales en condiciones de explotación, cuando se promulgó en octubre de 1967 la Resolución 202 que les ofrecía una prestación a largo plazo no menor de 40.00 pesos, y que a partir del 1 de enero de 1969 se elevó a 60.00 pesos.

Tras la caída de la dictadura de los Duvalier se han producido éxodos hacia otros países, a veces de familias enteras, ante la precaria situación económica y social que vive Haití que han llegado a Cuba.

El mal tiempo y las no adecuadas condiciones de las embarcaciones han provocado recalas en las costas cubanas en solicitud de auxilio en provisiones y medicamentos

La Cruz Roja Cubana estableció en Maisí, en el oriente cubano, un campamento para la atención de estos casos. Por este concepto, por ejemplo, en el año 2001 recalaron en costas cubanas y arribaron al país 877 haitianos, de ellos 69 niños, 160 mujeres y 648 Hombres y se repatriaron 110, que de forma voluntaria solicitaron regresar a su país.

ACERCA DE LA LENGUA CREOLE (3-10-2005)


Los inmigrantes haitianos llegaron a Cuba hablando en su lengua creole.

El creole se desarrollò como medio de comunicación entre los esclavos africanos traìdos al Nuevo Mundo y los amos europeos colonizadores en los siglos XVI y XVII. Fue una mezcla de varios dialectos africanos con el español, el inglès y el francès, de acuerdo con la zona de asentamientos de los interlocutores.

En Haitì, la fusiòn se produjo con el francès dado el desarrollo històrico de esa porciòn de la isla La Española.

Desde la oleada de franceses y la dotaciones de esclavos que trasladaron junto a ellos huyendo de los embates de la revoluciòn haitiana en el periodo de 1791 a 1804, y posterior a esta ùltima fecha, se insertò en Cuba el creole como una forma alternativa de comunicación.

Los cafetales fueron el principal escenario de esta forma de hablar entre los esclavos y luego trascendiò hacia las plantaciones cañeras y los centrales azucareros.

Las huestes mambisas conocieron tambièn de este lenguaje durante el desarrollo de la Guerra de Independencia.

Esta presencia del creole se acrecentò con la inmigración de haitianos como braceros en la primeras dècadas del siglo XX.

El creole devino tambièn como un elemento adicional de discriminación hacia sus hablantes. Se utilizò como tèrmino despectivo el del patua.

Por ello, los descendientes de haitianos se limitaron a hablara el creole en el seno familiar y no en el escenario pùblico, donde estaban oligados a comunicarse en español.

Pero, aùn asì, el creole se convirtió en la segunda lengua màs hablada en Cuba, debido al alto nùmero de inmigrantes haitianos y sus descendientes en el paìs. Cada vez màs los cubanos fueron accediendo a este lenguaje para su intercomunicación con los haitianos, y llegaban a hablarlo, entenderlo con dificultad o a estar de alguna manera familiarizados con algunos vocablos.

Ademàs de las provincias orientales, el creole està muy difundido en Camaguey y Ciego de Avila, en menor medida en Ciudad de la Habana y demàs provincias, segùn la presencia de haitianos y sus descendientes.

En la dècada de 1980 se hizo un sondeo sociològico en la provincia de Guantánamo y determinò que unos 4 000 haitianos y 45 000 descendientes residìan en esos momentos en este territorio oriental.

Un sistemàtico esfuerzo por la enseñanza del creole en aulas especiales creadas con tal fin se realiza en los ùltimos diez años en Ciudad de la Habana, Guantánamo y otros lugares.

Una emisora, Radio Habana Cuba, tiene varias horas diarias de transmisiones internacionales en creole.

Cada 28 de octubre se celebra el Dìa Internacional del Creole, declarado como tal desde el 1979 en las Islas Seychelles. En Cuba se comenzò a celebrar este dìa desde el 1996.

INMIGRACION FRANCO HAITIANA (22-10-2004)

El inicio de las más trascendentes de las migraciones desde la isla vecina hacia la mayor de las Antillas se remonta a más de dos siglos, a finales del XVIII (1789 a 1805), provocado por la Revolución de Haití .

A Baracoa, Guantánamo y Santiago de Cuba, extremo oriental de la isla, comienzan a arribar en 1789 algunas familias franco-haitiana afectadas por las revueltas esclavas en Haití, lo que crece extraordinariamente a partir de 1791.

Pero la gran “diáspora blanca de Haití” se provoca con la derrota definitiva de los colonos contrarrevolucionarios en Cape Haitien (Cabo Haitiano), en 1793, cuando unos 2000 colonos blancos huyen hacia los Estados Unidos y hacia las colonias españolas de Cuba y de Santo Domingo.

Dos años màs tarde numerosas familias francesas deciden huir hacia Cuba a partir de que España cede a Francia la parte oriental de La española mediante el Tratado de paz de Basilea.

Otro momento de este éxodo lo fue en 1798 cuando, derrotados, los ingleses se vieron obligados a firmar la paz con Toussaint Louverture y abandonar la isla. Ellos y los colonos que les apoyaban salieron con destino a Jamaica, Nueva Orleáns y Cuba.

Tambièn, miles de mulatos seguidores de Rigaud se vieron impelidos a salir junto con èste al terminar la guerra civil en 1800, y viajar algunos hacia Cuba.

Napoleón Bonaparte envía a su ejèrcito a Haití y es derrotado en 1803 por Jean Jacques Dessalines, lo que origina una nueva emigración hacia Cuba.

Tras el primero de enero de 1804 proclamarse la repùblica libre, colonos franceses cargaron con sus dotaciones de esclavos y arribaron a Cuba por la región oriental, donde se asentaron y desarrollaron su economía cafetalera y cacaotera. Ya para 1805 había 30000 haitianos en Cuba. Se dice que en sólo 16 años (1789-1805) la ciudad de Santiago de Cuba recibió 20000 refugiados franco-haitianos.

Con los años, estos franco-haitianos fueron poblando otras regiones de la isla.

En el resto del siglo XIX el flujo de franco-haitianos hacia Cuba descendiò ostensiblemente, tanto por el agotamiento del nùmero de ellos en la nueva repùblica, como tambièn por las prevenciones en la colonia española para evitar una repetición de la revolución haitiana entre los esclavos, negros y mulatos libres, residentes en la isla

Aùn asì, los franco-haitianos, sus esclavos negros y los mulatos llegados participaron no solo en el desarrollo económico, cultural y social de la isla, sino que tambièn no pocos de ellos tuvieron un lugar protagónico en las luchas por la independencia de Cuba.

GRUPO CORAL DESANDANN EN CRÓELE (22-10-2004)

Desandann es el nombre del único grupo coral en cróele conocido hasta el momento en Cuba y en el área del Caribe, incluido el propio Haití.

Surgió hace diez años como iniciativa de varios descendientes de la comunidad haitiana y su directora, Emilia Díaz Chávez, graduada de Dirección Coral en 1978, expone cómo surgió la idea de su creación:

“Siempre mantuvimos la esperanza de preservar la cultura de nuestros antepasados. La idea de crear un grupo coral surge del intercambio al respecto realizado con Teresita Romero, integrante entonces del Coro de Camagüey y hoy día también del de Desandann, así como de Consuelo Doris, quien se desempeñaba como vicepresidenta de la Asociación Haitiana en La Habana."

Día a día se fueron uniendo a esta idea varias personas que, con dedicación y un alto grado de sacrificio ante las dificultades de orden material y de todo tipo, llegaron a organizar el grupo vocal.

Vinieron jornadas de intensos y sistemáticos ensayos, de concertación de voces y ritmos melódicos, hasta que surgió la primera actuación ante un público.

Fueron esos primeros momentos los que mas recuerdan los integrantes de Desandann. La acogida recibida entre la propia comunidad haitiana en el país alentó a todos en el empeño por desarrollar esta experiencia, única en todo el territorio nacional.

Sus integrantes son descendientes de haitianos:

-Emilia Díaz Chávez, su directora, hija de haitianos.
-Marcelo Andrés Luis, bajo, arreglista y compositor, hijo de haitiano.
-Dalio Arce Vital, hijo de haitiano.
-Marina Collazo, biznieta de haitianos.
-Irian Rondón Montejo, biznieto de haitianos.
-Fidel Romero Miranda, biznieto de haitianos.
-Rogelio Rodríguez Torriente, biznieto de haitianos.
-Yordanka Sánchez Fajardo biznieta de haitianos.
-Teresita Romero Miranda biznieta de haitianos.

El repertorio, todo en creole proviene del folklore haitiano y muestra hoy día diversos
ritmos y géneros: el yambalú, el merengue, música de origen religiosa del vudú, y otros. A veces incorporan movimientos corporales, muy típico en el haitiano y con cierta influencia cubana, como acompañantes de la interpretación oral.

Tienen grabados dos discos y cuentan con más de 50 canciones en su repertorio. Soufflé Van, Man gaje, Edem Chante, Lawouze, Nam Fon Bua, Se Lavi, Tande, Maroule, Au pan nan chay, Papa Danbalah, Se Lamu y Homenaj a soley se cuentan entre los títulos de sus canciones. Del universo coral también interpretan en inglés Let us break bread together y Soom ah will be done, ambas de la autoría de William L. Dawson

Tanto en Haití, donde han actuado en varias oportunidades, como en Estados Unidos de Norteamérica –lugar en el que han estado en tres oportunidades-, Francia, Canadá, Martinica y México han conocido de su maravilloso arte vocal.

El grupo ha sido premiado en diversos certámenes nacionales e internacionales, y recibido el reconocimiento y homenaje de las autoridades y pueblo de la provincia de Camaguey y de otros territorios del país.

Y ya se multiplican, porque sus integrantes asesoran a la Cantoría Marta Jean Claude, una agrupación de niños de 6 a 16 años de edad, y dirigidos por Teresita Romero,
del grupo Desandann.

ORIGEN ECONOMICO DE LA INMIGRACIÓN (19-5-2005)

La guerra de independencia librada por los cubanos contra España, en sus dos fases de 1868 y la iniciada en 1895, llegò hasta un punto en que la metrópolis no pudo sostener esta contingencia.

Fue entonces que los Estados Unidos de Norteamérica intervino en 1898 en la contienda, utilizando como pretexto la extraña voladura de su buque de guerra Maine, anclado en el puerto de La Habana, y le declarò la guerra a España.

Agotada como estaba, España no resistiò el embate de las tropas cubanas, ahora con la intromisión norteamericana, por mar y por tierra, y claudicò. Apartando a los cubanos, Estados Unidos firmò con España la rendición y fin de la guerra en 1898.

Las tropas norteamericanas se posesionaron del territorio y obligaron a las fuerzas cubanas a entregar las armas y desmovilizarse. Se instaurò un gobierno interventor yanqui que rigiò hasta 1902, cuando se declaró por los norteamericanos la escamoteada independencia de Cuba.

Durante y después de la ocupación militar estadounidense, las transnacionales azucareras norteamericanas se posesionaron del país, adquiriendo grandes territorios a bajìsimos precios, o aplicando el desalojo, sobretodo en la parte oriental de la isla, donde era escasa la población.

Los Estados Unidos realizaron fuertes inversiones en la industria azucarera, en especial en la parte orientaledel paìs, y sobre bases más ventajosas que las del siglo XIX, le abrieron sus mercados y originaron un acelerado desarrollo a este sector econòmico.

La distorsión demográfica en Cuba, heredada de la colonia, significaba que porciones de las regiones occidental y central, con una superficie menor del 20% del total, concentraban el 60% de la población, mientras que Camaguey y Oriente, con la mayorìa y mejores suelos agrícolas solo contaban con el 11,4% de la población total.

Los productores de azúcar norteamericanos y otros presionaron a los gobiernos de turno para conseguir mano de obra barat fe a y para ello acudieron a las islas cercanas de Haití y Jamaica, para reclutar desocupados a muy bajos salarios.

Un grupo de hacendados organizó, en 1911, la “Asociación de Fomento de la Inmigración”, cuyo objetivo principal fue la importación d ec3 e braceros haitianos y jamaicanos, a partir de 1912.

La emigración hasta entonces mayoritariamente europea a Cuba comenzó a cambiar a partir de que el presidente José Miguel Gómez (1909-1913) concedió a la compañía Nipe Bay Company, mediante el Decreto Presidencial número 23, del 10 de enero del 1913, el permiso de importar 1 000 braceros antillanos para el central Preston en la provincia Santiago de Cuba.

BRACEROS PARA LA ZAFRA AZUCARERA (23-10-2004)

Cuba desarrollò una política migratoria de puertas abiertas en las primeras décadas de la Repùblica mediatizada.

El movimiento de mano de obra barata propiciò que centenares, miles de antillanos (jamaicanos, haitianos y otros) fueran llevados a Cuba como jornaleros para las zafras azucarera y otras.

La Primera Guerra Mundial incentivò este trasiego a partir de que la isla devino en principal productor de azúcar para los paìses aliados y requería màs mano de obra barata.

El 3 de agosto de 1917 la Ley de Inmigración sancionada por el presidente Mario Garcìa Menocal autorizò toda inmigración de braceros o trabajadores por un plazo de hasta dos años después de concluida la guerra.

Pero el azúcar subiò su precio en el mercado mundial una vez terminada la guerra, la producción aumentò exorbitantemente y se originò el perìodo conocido como de “la danza de los millones”. En consecuencia, el nùmero de inmigrantes se duplicò de un año para otro (1919 para 1920).

Como mismo subiò, el precio del azúcar empezó a caer a partir de la zafra de 1920. Ello trajo aparejado que se empezara a aplicar otra política del gobierno de turno respecto a los inmigrantes.

DISCRIMINADOS Y REPATRIADOS (3-1-2005)


En 1921 el presidente Alfredo Zayas firmò el Decreto 1404 mediante el cual se exigía el reembarque de los braceros antillanos.

En la medida en que se acercò la etapa de crisis económica mundial, los inmigrantes antillanos fueron rechazados por la oficialidad de turno.

Al Congreso fueron presentados diversos proyectos de leyes contra la inmigración, con el fin de limitarla o suspenderla.

Los potentados azucareros no tan solo se opusieron a esta salida de la mano de obra barata, sino que estimularon la existencia de los inmigrantes ilegales en el paìs.

En tanto se evidenciò una enorme reducción en los inmigrantes que arribaron al paìs en 1922, esto cambiò en 1923 y siguientes años hasta el 1928.

Bajo acuerdo con sus respectivos gobiernos, la administración cubana realizò la repatriación de 15 600 antillanos en 1928, la mayorìa haitianos, 2 100 salieron por su propia voluntad.

La crisis económica capitalista mundial de 1929 agudizò esta situaciòn.

Fueron implantados férreos controles sobre la población extranjera arribante y residente en el paìs, y a los antillanos en especial se les propinò un abusivo trato por parte de las autoridades.

En 1930 fue presentado un proyecto de Ley de Inmigración y Colonización mediante el cual se prohibía la entrada al paìs de antillanos y chinos, entre otros.

La entrada de inmigrantes prácticamente se paralizò en 1932.

ALBERTO GOY (INOCENCIO GOY) (22-10-2004)

El cuatro de agosto del 2003 intercambiamos con el haitiano Alberto Goy o, como èl dijo, su nombre en francés era Inocencio Goy.

Su voz, entrecortada, transmitió el pensamiento de un hombre que, a pesar de su edad (121 años), traslucía claridad y firmeza en sus ideas.

Nació el 13 de mayo de 1882 en Bainet, un poblado costero en el Departamento del Sudeste, en Haití, y sus padres se llamaron Adelina, la madre, y Gil, el padre.

Vino para Cuba a los 37 años, en 1919, por la zona de Banes, antigua provincia de Oriente, como tantos otros antillanos, a cortar caña. Así estuvo trabajando, no sólo en los cortes de caña, sino haciendo otros trabajos agrícolas.

Pensaba, como todos los demás haitianos, regresar a su querida Haitì cuando hubiera hecho un poco de dinero. Pero la vida le deparó otra suerte. Por más que lo intentaba no le salieron bien las cosas y tuvo que, una y otra vez, posponer los planes de partida.

Estuvo en diversos lugares en los trabajos habituales de los braceros antillanos de entonces. Al pasar el tiempo se enamoró y se casó con una cubana, Emilia Matamoros, fallecida ya cuando ella tenía 80 años, y con quien tuvo once hijos (siete varones, de los cuales se le murió uno, y cuatro hembras).

Alberto recibió su jubilación en 1980. Refieren que cuando contaba con 100 años de edad realizaba viajes desde la capital del país hasta las provincias orientales, y sin acompañantes, porque se valía por sí solo y gozaba de una salud, fortaleza física y claridad mental dignas de admirar.

Sólo en 1984, cuando sufrió un accidente automovilístico, es que su estado se resintió y tuvo que limitar sus andanzas por el país.

“Yeye”, como le llamaban sus hijos, dejó de existir este mes de octubre del 2004, a la edad de 122 años, y su muerte trajo un gran vacío no sólo en su familia, los 65 nietos, 48 biznietos y diez tataranietos que la componen, sino en toda la comunidad de haitianos en Cuba que le quería y estimaba.

CULTURA HAITIANA (23-10-2004)

La dimensión cultural del elemento haitiano dentro del desarrollo de la nacionalidad cubana está aún por caracterizar en su justo alcance y en todos sus aspectos.

Entendida como modo de ser y de hacer y no solo la acumulación y manifestación de conocimientos estéticos y artísticos, la cultura haitiana ha tenido un rol en el proceso de transculturación que de diversa naturaleza se ha originado en Cuba.

Es parte integrante de ese gran “ajiaco” cultural y formador del pueblo cubano.

De la etapa precolombina los propios colonizadores españoles se encargaron de arrasar a la población residente y que provenía de la región conocida hasta entonces como Haití, por lo que no pudiera afirmarse de una prevalencia cultural de aquellos aborígenes.

El aporte del haitiano a la integral formación cultural cubana se manifiesta con mayor fuerza desde la llegada e inserción en la vida de la colonia española del siglo XVIII de los fugitivos franco-haitianos con sus dotaciones de esclavos, en la etapa de la Revolución de Haití, y pasa por los restantes componentes de la inmigración desde aquella región durante los siglos siguientes.

A través de los años se han ido sedimentando en la realidad cubana los elementos y valores de toda naturaleza provenientes de los haitianos, convirtiéndose en parte inseparable del desarrollo integral de toda la sociedad.

El haitiano, centro de ese intercambio en tanto objeto y sujeto del proceso mutuo de influencia cultural, ha tenido en diversas etapas comportamientos de defensa de sus hábitos, costumbres, creencias, etc., ante la agresión, sojuzgamiento y discriminación sistemática a que estuvo sometido durante años por los otros integrantes de la sociedad hasta el triunfo de la Revolución cubana

Aún cuando los haitianos autóctonos mantuvieron una tendencia hacia una forma de vivir abroquelada, defensiva, autoformadora, encerrada en sí misma respecto al resto de la sociedad, no fueron ellos, ni sobre todos sus descendientes, totalmente ajenos a la asimilación creativa de la realidad circundante, de los avances de economía, la ciencia, la tecnología, la cultura, en fin, del desarrollo de la sociedad cubana.

Así ha transcurrido la preservación y afirmación de su identidad cultural, de sus hábitos sociales y actitudes individuales, que conforman hoy día el estilo de vida y de trabajo, las manifestaciones de su participación activa en la vida cultural del país.

Sobre todo ello se despliega en estos momentos diversas investigaciones e intercambios de experiencias para alcanzar una integral caracterización de las expresiones de lo haitiano en la dimensión cultural del pueblo cubano.


PROTEGIDOS POR LA SEGURIDAD SOCIAL (23-10-2004)

Los braceros transportados hacia Cuba para suplir la carencia de mano de obra barata con destino al corte de la caña de azúcar provenían de Haití y Jamaica, principalmente, y de otras partes de la Antillas Menores.

Todos ellos fueron sometidos a las más infrahumanas condiciones para el trabajo duro en los campos, y bajo una fuerte discriminación en todos los órdenes.

Tal grado de explotación les hacía huérfanos de toda protección de los gobiernos imperantes o de la sociedad misma. Con el triunfo de la Revolución el primero de enero del 1959 cambió radicalmente esta situación.

Los beneficios en los terrenos de la economía, la educación, la cultura, los deportes, la recreación, la salud y otros, y la preservación de la vida misma con una dimensión más plena en su desarrollo que propició el nuevo régimen social en Cuba para toda la población, alcanzó también a esos inmigrantes y sus descendientes.

El Gobierno Revolucionario analizó en un momento determinado la situación de aquellos inmigrantes antillanos que, al momento de entrar en vigor la Ley de Seguridad social número 1100, del año 1963, no se encontraban trabajando por la edad o por sus condiciones físicas, y por lo tanto no estuvieron incluidos en sus beneficios.

Entonces se dictó la Resolución 232 del Ministerio del Trabajo en el año 1967, la cual incorporaba como beneficiarios de la seguridad social con una prestación monetaria adicional a la protección que ya recibían en cuanto a atención médica, de asilo, hospitalaria y otras por parte del Ministerio de Salud Pública como residentes en Cuba.

La propia resolución establecía ese acto como una justicia a los antillanos, ante el aporte a la economía del país durante tanto tiempo y sometidos a los más crueles niveles de explotación y discrimanción.

La cuantía fijada entonces fue de 40 pesos y lo recibieron más de siete mil antillanos en todo el país. Esa cantidad aumentó a 60 pesos en el año 1969 fe y posteriores incrementos ha propiciado que en la actualidad alcancen una pensión media de 90 pesos.

Según reportes de la base de datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Cuba se mantenían 92 haitianos beneficiarios de aquella reso f83 lución 232 que en la actualidad continúan cobrando su pensión.

Adicionalmente, de acuerdo con lo establecido en las leyes 1100 del año 1963 y 24 del año 1979, los familiares de los haitianos ya fallecidos que estaban acogidos a esa Resolución reciben también los beneficios de la Seguridad Social.

BENITO MARTÍNEZ ABOGAN, EL MAS VIEJO DE CUBA (22-10-2004)


Nacido el 19 de junio de 1880, en Cavaillon, Haitì, Benito Martìnez Abogan es el hombre más viejo de Cuba. Seg163n sus propias palabras, sus padres fueron Somín, su mamá, y Negritá, su papá.


Arribò a este paìs a finales de la década de 1910 siendo un hombre maduro y, como cientos y miles de inmigrantes haitianos, habìa llegado como bracero para la zafra azucarera. Màs adelante realizò otras labores agrícolas y trabajos en la construcciòn, incluso participó en parte de la construcción de la Carretera Central cubana, en el tramo que va desde el aeropuerto Cloroberto Echemendía hasta los elevados de la ciudad de Ciego de Avila.

Desde 1925 reside en la provincia de Ciego de Avila, en el poblado de Vila, en la regiòn central de Cuba. Por la forma de trabajar, la prisa conque realizaba sus labores cotidianas en la agricultura y otras faenas, le comenzaron a llamar "Avión"

El 19 de junio del 2005 celebró sus 125 años de edad. La prensa local lo entrevistò y dijo gozar de una buena salud física y mental, aunque con un poco dolor en la cintura e inflamaciones en los pies.

Se mantiene activo en las labores agrícolas en su parcela, en la cultiva algunas viandas y la mantiene libre de malas hiebas. Se cocina èl mismo sus alimentos, de vez en vez sus buenas caldosas, pues se ha mantenido soltero durante toda su vida

Benito recibe la atención del Estado cubano no sòlo mediante el pago de su jubilación, sino tambièn vive en una casa que le han construido y acondicionado, y recibe la atención de una trabajadora social pagada estatalmente.


(BENITO ABOGAN FALLECIO EN OCTUBE DEL 2006, PASADOS LOS 126 AÑOS DE EDAD)

LA COMUNIDAD HAITIANA EN GUANTÁNAMO (27-10-2004)


La comunidad haitiana en la provincia de Guantánamo realizó una amplia labor cultural, política y social para celebrar los doscientos años de la Revolución de Haití durante el transcurso del 2004.

Olivia Labadí, descendiente de haitianos y coordinadora de las tareas de la comunidad haitiana en la provincia, declaró que las actividades dieron comienzo el cuatro de enero, con una misa en la Iglesia Episcopal y luego una procesión por las calles de Guantánamo hasta el parque José Martí, donde se depositó una ofrenda floral.

Seguidamente se realizaron encuentros con invitados a estos festejos procedentes de Estados Unidos, Guadalupe, Curazao y Argentina, en los que participaron representantes del Gobierno, del Instituto Cubano de Amistad con lo Pueblos y otras personalidades del territorio.

La provincia de Guantánamo cuenta con más de 470 haitianos autóctonos y miles de sus descendientes. Un censo realizado en el año 1984 dio como resultado que habitaban en esta provincia más de 84 000 descendientes de haitianos. Sólo en uno de sus barrios, el conocido como La Loma del Chivo, con apenas 18 manzanas, tenìa en el año 1997 más de 2 000 descendientes de la primera y hasta la cuarta generación.

Como parte de los festejos y conmemoraciones de la declaración de independencia de Haití se celebraron conferencias y talleres sobre Toussaint Louverture y los próceres de la Revolución, encuentros con representantes de la comunidad residentes en la vecina provincia de Santiago de Cuba, y con estudiantes haitianos de la Escuela de Medicina Latinoamericana.

También recordaron a Toussaint Louverture en ocasión del siete de abril, aniversario de su muerte, y celebraron el 18 de mayo, Día de la Bandera de Haití, entre otras efemérides.

Rememorando la llegada a Cuba de inmigrantes haitianos como braceros para los cortes de caña, varios grupos folclóricos de descendientes de esta etnia actuaron en los campamentos y albergues de los cortadores de cañas en la provincia de Guantánamo.

Otra de las actividades que se despliegan en este territorio por la comunidad de haitianos y sus descendientes son las clases de creole en un aula de la Escuela de Idiomas de la ciudad, iniciadas desde el año 2000, a las que acuden numerosas personas.

EL VOUDU EN LOS HAITIANOS (22-10-2004)



El término VOUDU es del lenguaje de los Fon de Benin, en el occidente de África, y significa espíritu.

La sobrevivencia de mitos, ritos, ritmos, dioses, tradiciones y representaciones religiosas de los negros esclavos africanos, traídos hacia Haití, fue influida y mezclada con la religión de sus opresores europeos: el cristianismo.

Los espíritus ancestrales (loas) representantes de los distintos aspectos de la vida, de la naturaleza, de las emociones y de las actividades humanas, actúan como intermediarios entre los hombres y los dioses.

El voudu es una religión basada en espíritus familiares de sus practicantes, en actuaciones de ayuda y de protección a ellos.

Carece de base teológica y de una jerarquía, pero tiene sus propios rituales y tradiciones, ceremonias y altares, donde están sus símbolos, imágenes y rezos católicos mezclados con rituales voudus y que la hace una religión única y haitiana.

El voudu ayudó a los esclavos a sobrevivir la esclavitud.

Mantuvieron viejas creencias africanas al tiempo que utilizaban algunas del cristianismo, en un proceso de sincretismo sin igual.

Es un producto de mestizaje cultural.

Representaciones de loas del voudu

GRUPO FOLKLORICO MYSTERE DU VUDOU D'HAITI (23-10-2004)


Un houngan (sacerdote) de voudu y artesano fabricante de instrumentos musicales, tanto de rituales religiosos como artísticos, José Gabriel Expret, organizó en Santiago de Cuba en el año 1992 el grupo folklórico Mystere du Vadoun d`Haití.

El houngan José Gabriel Expret, junto a su esposa Silvia Gardez Almaguer y un europeo interesado en el tema del voudu, ante el altar de la residencia haitiana en Santiago de Cuba. En la foto de al lado, tambores y otros instrumentos musicales fabricados por Expret y otros integrantes del grupo.

El conjunto cultiva todos los géneros de la cultura y de la religión haitianas, especialmente el voudu, en la lengua creole.

Lo integran una veintena de bailarines, músicos y cantantes, en su inmensa mayoría descendientes de haitianos tradiciones de sus ancestros.

José Gabriel posee más de 40 años de experiencia como bailarín, percusionista, asesor y profesor cultural. Durante esos años creó varios grupos folklóricos que han alcanzado fama nacional e internacional. Actualmente su esposa, Silvia Gardez Almaguer, e la directora del conjunto Mystere du Vadoun d`Haití.

La mayoría de los integrantes del conjunto actúan también como profesores de otros artistas cubanos o extranjeros interesados en el aprendizaje de toques, cantos, bailes, rituales o en la fabricación de tambores e instrumentos musicales tradicionales haitianos.

Como única agrupación en la ciudad de Santiago de Cuba que cultiva la tradición haitiana del rará, recorre sus calles y parques durante la celebración de la Semana Santa.

El conjunto ha participado en diferentes festivales, encuentros culturales y eventos artísticos, y ha recibido numerosos reconocimientos y premios por su actuación.

En un lapso de tiempo de cuarenta y cinco minutos despliegan su espectáculo en el que combinan las siguientes obras:

-Oricha mayor (Nagó)
-Oggún Balomi
-Ibbó (Changó)
-Papá Legba;
-Machacha;
-Lamento haitiano;
-Dambalá Uedo;
-Celensó;
-Ercili
-Agué
-Guedé
-Grambua
-Espectáculo del folclor cubano
-Estampas del Carnaval santiaguero
-Rará haitiano (con múltiples toques, cantos, bailes y ritos).

RELACION DEL CHANGUI CON LA TUMBA FRANCESA (22-10-2004)


Numerosos haitianos inmigrantes se asentaron en las inmediaciones de la ciudad de Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba.

En toda la zona de Yateras, del municipio El Salvador, provincia de Guantánamo, había sociedades de Tumbas Francesas y también se interpretaba el Changüí.

Según el investigador Don Fernando Ortiz en el Nuevo catálogo de cubanismos, el vocablo Changüí proviene del verbo congo Sanga y, cuando se danzaba acompañado de música se llamaba Ti Sangui.

Los propios changuiceros eran tocadores y bailadores de las Tumbas Francesas. Entre los changuiceros descendientes de haitianos se conocen a Chicho Latamble, el más famoso de los tocadores del Tres en el Changui, Pedro Maso, Juan Logat, Andres Fisto, Eduardo Goulet (Pipi, director del grupo de Changui en Yateras), Carlos Goromo Blanch y otros.

Emblemático del Changui se convirtió el fallecido Elio Reve y su orquesta, una representación y mezcla sonera-salsera, alimentada por el Changui.

Se evidencian ciertas similitudes entre los instrumentos de la Tumba Francesa y del Changüí.

Por ejemplo, el bongó changuicero, llamado bongó de monte y mayor que el del son, se le sacan sonidos perfectamente perceptibles en el Premier, el tambor principal de la Tumba Francesa. En el bongó se realiza una improvisación virtuosa constante y eso proviene de la similitud con los toques del tambor Premier.

Las Marímbulas, oriundas de África y con un antecedente nombrado mbila, se ejecutan con ellas percusiones mucho más estándar, y asemejan lo que realizan el Bula y el Secon, instrumentos de carácter acompañante y que van manteniendo el ritmo del Premier.

El Guayo, de material de latón para rayar la yuca y otras viandas, y las Maracas provocan una estabilización y una guía polirritmia, acción que hace el Catá en la Tumba Francesa.

También son parecidos a las Maracas los llamados Cha Chas de la Tumba Francesa, que son una especie de sonajeros sacudidos por los cantantes pero que no tienen un ritmo específico como sí lo tienen las Maracas y el Guayo en el Changüí.

Además se encuentra el Tres, instrumento melódico rítmico heredado de lo hispánico y lo árabe, pero que genera una fuerte presencia de percusión africana en el Changüí.

Actualmente la provincia de Guantánamo cuenta con alrededor de 60 grupos profesionales y aficionados de Changüí, siendo Yateras una de las zonas principales, y se realizan encuentro anuales de esta expresión. Desde este 2004, se efectuará en el mes de diciembre y cada dos años el Festival Nacional del Changui.

Estos encuentros se manifiestan como un fenómeno socio-cultural, pues se ofertan comidas y bebidas típicas, como las fiestas changuiceras de antaño a las cuales acudían las señoras con sus hijas, y el hombre que pretendía sacar a bailar a las jóvenes debía comprarle algunos de los dulces que traía la madre.

ANA LUISA CARIDAD ANTONIA CRAIGH DESRRUSEAUX, HAITIANA CENTENARIA (22-10-2004)


Nací el 22 de diciembre del 1901. Mi padre, Joseph Petión Craigh, nacido el 18 de octubre de 1859 y fallecido de una congestión después de un disgusto el 31 de julio de 1906, fue Diputado en Haití en los años 1904 y 1905, durante el gobierno de Pierre Nord Alexis.

Mi madre, Rosa María Rosalía Desrruseaux, hija de Tibille Desrruseaux y Aurelia Glud, era una mujer muy religiosa, devota de la virgen de la Caridad de El Cobre. Tras la muerte de mi padre ella renunció a todo lo que fuera herencia o derechos por mi padre –tenía una gran extensión de tierra en una de las planicies haitianas- e hizo una promesa a la virgen, para lo cual se dirigió hacia Cuba a cumplirla.

Salió de Haití con sus ocho hijos que éramos –yo tenía entonces unos cinco años- y anteriormente se le habían muerto otros tres hijos. Llegó y se asentó en Puerto Padre, antigua provincia de Oriente.

Un año antes mi hermano mayor, Edmund Craigh Desrruseaux, ya estaba asentado en este país, y se desempeñaba como el Cónsul de Haití en la provincia de Guantánamo, aunque lo fue de tres provincias cubanas. Él murió un tres de diciembre muchos años después.

La familia en total la completaban mis hermanos Miguel, se casó, tuvo tres hijos en Cuba, trabajó como fotógrafo y tipógrafo en una imprenta en Santiago DE Cuba Y murió en septiembre de 1930, con 36 años de edad; Pedro, quien fue para Haití, trabajó allá como chofer y fue asesinado a finales de la década del 1960 y principios del 1970, en la lucha contra el régimen duvalierista; y Manuel, quien fue también para Haití, se asentó e hizo una familia.

Están mis hermanas Reyna, la mayor, y que se hizo dibujante artística y artesana; Cristina, que trabajó como comadrona; y Aurelia, que se hizo maestra normalista.

Repito, mi madre v fd7 ino a Cuba con nosotros a pagar una promesa a la virgen. Viajó con la intención de estar tres meses, pero se mantuvo más tiempo y siempre con la idea de regresar a Haití. Por eso, estuvo muchos años empacando sus cosas para realizar tal regreso que nunca se realizó. Sólo desistió cuando ella misma refirió que la virgen se le había aparecido y le dijo que no lo hiciera, que se mantuviera a cerca de ella, en El Cobre. Así estuvo hasta que murió el 16 de octubre de 1972, a los 104 años de edad.

Mi mamá no se llevaba bien con la familia de mi padre y no tuvimos grandes contactos con ella. No obstante, desde Haití nos mandaban facturas con víveres y, hasta el agua embotellada para tomar.

Nuestra familia residió en Santiago de Cuba, en el reparto Sueño, y luego se trasladó hacia El Cobre.

Vivimos en varios lugares de El Cobre, a partir del incendio en dos oportunidades de la casa donde residíamos. Mi casa y mi familia era muy respetada. Decía “la casa de la Madama”

Me adapté a vivir en Cuba. Fui a la escuela y estudié hasta el quinto grado. A mí me decían “La Haitianita” o “La Francesita”.

Me casé bien tarde, a los cincuenta años de edad con Rodolfo Rodríguez, un habanero que era militar cubano. Era menor que yo, con 40 años de edad. A los cinco años de estar casados me lo mataron durante el asalto al polvorín de El Cobre. No tuvimos hijos.

Y ya ve, he llegado a los 102 años de edad, en otra tierra distinta a la que nací, y esta edad hace pensar mucho en cómo se ha vivido.

El comportamiento que he tenido en esta tierra durante todo el tiempo es lo único que me ha permitido llegar hasta esta edad.

Nací extraña. Las cosas que no me gustaban me eran indiferente. Reconozco que he sido una muchacha insípida. Mis deseos han sido siempre ver a los demás felices y que sean ellos mismos buenos.

Perdonar siempre, olvidar todo lo que te han hecho. Es lo principal. Dios perdona todo.
Debes ver y no ver y callar. Mi madre era así.

Mi palabra es la de Jesús. Él preguntó: Y tú, ¿cómo te llamas? La Verdad, se le respondió.

Entonces, siempre he pensado que la familia debe vivir en la Verdad, sin hipocresía.

En el Juicio debes decir la verdad ante todo.

He vivido así y he sido feliz.

Hoy día hay leyes, somos humanos y nos debemos a ella.

Pero los dolores, con el tiempo, pasan. El odio es malo.

No soy política, no me gusta la política.

Hoy muchos van a la iglesia. Antes no era así.

Fidel empezó una Revolución que hoy es más grande, muy distinta a lo que él pensó. Así que la historia está cambiando.

Toda mi familia ha vivido aquí y no ha tenido ningún problema con la Revolución., todo lo contrario.

En mi casa, donde éramos religiosas, fue donde primero se fundaron los CDR en El Cobre. Actualmente mi sobrina, Adriana López Craigh, es la Presidenta del CDR..

A usted y a todo el que guste, le invito a que pase por mi casa, aquí, en Antolín Cebreco número 160 en El Cobre, y conversemos. Me gusta hablar mucho.

(ANA LUISA FALLECIO EL 5 DE JULIO DEL 2005, A LA EDAD DE 104 AÑOS).